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Ateneo del Bidasoa

Fruto de la ya larga relación entre nuestro despacho con el estudio de arquitectura ABR+ de Hondarribia, nace en este año el Ateneo del Bidasoa. Se trata de un foro donde conocer temas interesantes, ajenos a nuestra vida profesional, y charlar entre amigos. Como rezan los fundamentos de la idea, las veladas se proponen en un distraído ambiente de compañerismo y armonía que contribuya al deleite de los sentidos y del espíritu bajo el lema “Templanza y Buen Humor”.

El pasado jueves 15 de diciembre Jesús Mª Amunarriz Agueda, abogado en ejercicio y viajero incansable, nos habló de “Sudán del Sur; África revelada”.

Esta ha sido ya la tercera de las charlas. Iniciamos este ilusionante proyecto con el tema “Fabricar un paisaje artificial. La renovación del Río Manzanares en Madrid”, expuesta por Fernando de Porras-Isla, arquitecto redactor y director de la obra. También tuvimos la oportunidad de contar como ponente con Elena Arias, restauradora en el Museo Nacional del Prado, quien nos hablo de “Investigación histórica y restauración del conjunto de leones en bronce dorado del Museo del Prado”.

Ya estamos preparando nuevos temas para el próximo 2012 que esperamos sean de interés para nuestros amigos del ateneo.

Borines: una marca histórica

Ha sido un verdadero privilegio para Ceycor el participar en el proyecto de relanzamiento de una marca histórica como es el agua de Borines. Se trata de una marca centenaria que en su día fue un referente nacional en el mercado de las aguas mineromedicinales, destacando por haber sido una de las primeras en ser embotelladas en envase de vidrio. En este caso, desde Ceycor, no sólo participamos en la elaboración del pertinente plan estratégico si no que acometimos todo el desarrollo del mismo: rediseño de imagen, modernización de envases, incorporación de personal comercial y, en fin, la puesta en marcha de un nuevo proyecto empresarial.
Queremos destacar desde aquí la colaboración de la firma de diseño industrial Dhemen, quien se encargó de reinventar la botella tradicional de Borines, y de Alambre Estudio que adaptó la marca a los nuevos tiempos y diseñó las nuevas etiquetas.

Pero qué osada es la ignorancia

Ya estamos de vuelta de vacaciones, porque seguro que la mayoría de ustedes las habrán estado disfrutando durante este período estival. Sí, ya sé que septiembre también es verano hasta su día 21 pero no es lo mismo ¿verdad?. Aunque los que veraneamos en El Norte estamos tentados a cambiar nuestras costumbres; casi todas las vacaciones lloviendo (éste año el verano ha caído en jueves) y llega uno al trabajo y se encuentra con estos calores.
Durante mis vacaciones “otoñales”, cuyo testimonio gráfico ilustra este comentario, he tenido la ocasión de asomarme a algunos de esos programas de radio y televisión en los que diferentes personas analizan la actualidad y pontifican sobre lo divino y lo humano. La verdad es que uno se queda perplejo al observar la desvergüenza con que algunos de esos “tertulianos” opinan y juzgan sobre realidades que desconocen absolutamente. No importa, cuanto más extravagante es la opinión, más aplausos reciben del auditorio. Lo mismo hablan de las encíclicas de Benedicto XVI, de la prima de riesgo o de la reforma de la constitución, a la vez que se charla sobre la posible boda de la Duquesa de Alba.
Esta observación me recordó muchos momentos de mi vida profesional donde, sin público pero con cierta audiencia, me he topado con frustrados “tertulianos” que lo saben todo. Derecho laboral, fiscal, estrategia, marketing, micro y macroeconomía y, cómo no, dominan el mundo de la red. Esos a los que jamás se les oye declinar la invitación a dar una opinión o respuesta por no saber de un tema.
Me vino a la memoria una anécdota cien veces contada en mi casa. A mediados del pasado siglo recorría los pueblos de mi querida Asturias un peculiar personaje conocido como Tontona. Con aspecto desaliñado, empuñaba un destartalado violín del que a duras penas era capaz de sacar un sonido chirriante y desafinado. Por esa misma época veraneaba en la zona el maestro Cassadó, magnífico violonchelista de reconocido prestigio. Una tarde de verano, en una de las romerías típicas del lugar, coincidió el maestro con Tontona. El señor Cassadó le pidió por favor un momento el violín, lo observó, lo tomó entre sus manos y comenzó a afinarlo. El violín cada vez sonaba mejor. La respuesta de Tontona no se hizo esperar. Entre aspavientos y sonrisas burlonas se dirigió al maestro diciendo: “traiga, traiga, que el que no sabe es como el que no ve” y siguió aporreando el trasto entre las carcajadas y aplausos de la gente que observaba la escena.
Seguimos igual casi 70 años más tarde, con la única diferencia de que los Tontona de hoy salen en televisión y se les paga por sus conciertos desafinados.

Pedro A. Cepeda Fernández

Veraneo otoñal

IN-formación

Estamos cansados de oír las excelencias de la formación en la empresa. Mejor dicho, de la formación de los componentes de la empresa, de los empleados, de los directivos… Pero generalmente es una formación basada en acciones procedentes del exterior de la propia empresa: cursillos, conferencias, etc. Esos cursillos suelen ser standard y raramente diseñados en función de las necesidades de la empresa.

El título de este cometario (IN-formación) pretende aproximarse a la idea de la formación dentro de la empresa. El prefijo IN es polisémico, unas veces tiene carácter negativo (inepto, ineficaz, inútil…) y otras positivo (incentivo, incitante, incumbencia). En el caso de información tiene un carácter descriptivo por cuanto convierte la formación (considerada como algo subjetivo) en el resultado de transmitir ideas a los demás.

La genuina formación en la empresa ha de basarse en su propia personalidad: historia, estructura, interacción de los distintos elementos de la empresa. De los directivos, mandos medios, empleados, clientes, proveedores y las autoridades y la sociedad en general. Toda esta dinámica interior y exterior, aparte de los aspectos técnicos de cada puesto de trabajo, debería ser objeto primordial de la formación. En la empresa pequeña e incluso mediana, esto es fácil por cuanto las relaciones entre mandos y empleados son directas y fluidas. La formación interna, en este caso, puede planificarse con la participación del personal veterano, con experiencia y conocimientos técnicos. En la gran empresa habría que recurrir a unos profesionales especializados que valoren las necesidades y planifiquen las actuaciones encaminadas a la formación dentro de la propia empresa.

Los planes de formación permanente son imprescindibles, deben ser evaluados seriamente por la dirección y responder a criterios de necesidad y eficacia. De nada sirve “cumplir el expediente”; todo lo contrario, la formación “a granel” es desmotivadora e ineficiente.

Asociada a la formación y como complemento de ésta, debería ocupar un objetivo preferente del empresario, la información. Una buena información facilita el conocimiento, por parte del personal, de las normas y protocolos de la empresa, de sus valores, retos, logros y por qué no amenazas y fracasos. En demasiadas empresas encontramos en la máquina del café la principal fuente de información y ésta, evidentemente no distingue entre bulo o realidad, ni entiende de prioridades.

No olvidemos tampoco la información hacia arriba. ¿Cuántas veces nos encontramos con sorpresas desagradable por no contar con información de lo que piensan ó hacen nuestros colaboradores?. Pérdida de talento, falta de calidad, problemas de servicio. Revisemos también esos canales de información ascendente.

En resumen, IN-formación como formación ad intra y como comunicación entre los componentes de la empresa son dos pilares fundamentales en su buena salud económica y social.

Pedro A. Cepeda Fernández

Optimismo e ilusión

Me permito tomar prestado el título de este comentario del prestigioso consultor y formador Emilio Duró. Así titula él una de las ponencias que he tenido ocasión de ver y rever este fin de semana en YouTube y que desde aquí recomiendo.

Es un placer escuchar al señor Duró y, en mi caso doblemente, al ver cómo escenifica y transmite muchos de los mensajes que desde la creación de CEYCOR venimos transmitiendo a nuestros clientes.

¿Cómo queremos hacer que nuestra empresa o negocio prosperen si no los vivimos con optimismo e ilusión?. Esos valores se transmiten y son siempre agradecidos por nuestro entorno. A nadie con cierto criterio le gustan los cenizos, los pegas, los tristes, los mal encarados. Cuánto agradecemos que en nuestro primer café de la mañana nos reciban con una sonrisa y un atento saludo, seguro que repetimos. Y por el contrario, cuantas veces en nuestra vida decimos “aquí no vuelvo a entrar nunca más” simplemente porque quien nos ha atendido era uno de esos amargados.

En el mundo de la empresa, la actitud de sus responsables es clave para el éxito de cualquier proyecto. Como dice el profesor Duró, eso “se pega”. De un directivo cenizo y pesimista no podemos esperar un equipo motivado y alegre que se coma el mundo.

Por el contrario, si afrontamos nuestro trabajo diario con optimismo e ilusión estaremos poniendo las bases del éxito, tendremos colaboradores y clientes más satisfechos y, en fin, haremos la vida un poco más cómoda a los que nos rodean.

Las actuales circunstancias por las que atraviesa nuestra economía no nos invitan ciertamente al optimismo pero, sabemos que “todo es según el color del cristal con que se mira” y quejarse no sirve para nada. Yo personalmente he limpiado ese cristal y afronto cada día con optimismo e ilusión y hasta canto… fatal pero canto.Quiero agradecer a mi hija Estela su aportación gráfica a este blog.

Pedro A. Cepeda Fernández

Año nuevo, ¿vida nueva?

Pues bueno, otro año que se acaba y otro que empieza, y que para cuando nos queramos dar cuenta estará medio consumido.

Las empresas, todavía más que las personas, con cada final y comienzo de año nos planteamos nuevos objetivos y retos que alcanzar. Y en esta ocasión no es diferente: las empresas miramos cada año entrante como una oportunidad renovada de mejorar y de desarrollar proyectos (¡aunque en ocasiones algunos de estos proyectos lleven en nuestra lista de propósitos de nuevo año desde tiempos inmemoriales!).

El año 2010 ha sido un año complicado para muchas empresas. A la evidente situación económica se nos ha adherido una sensación de ‘provisionalidad permanente’ que ha complicado un poquito más las cosas. Y los ánimos para 2011 han empezado por lo general bastante bajos. A pesar de ello, no podemos dejar de mirar al 2011 como un año de oportunidades. Por varias razones:

En primer lugar, nuestra propia situación de empresa. ¿Cual ha sido la trayectoria durante 2010? Si lo analizamos de manera objetiva, probablemente sea bastante mejor de lo que pensamos. Revisando una por una las empresas con las que desde Ceycor colaboramos, el año no ha sido malo, para bastantes ha sido bueno o muy bueno. Y el que menos ha aguantado el tirón adaptándose a las nuevas circunstancias. Pero seguimos teniendo esa sensación colectiva negativa. Tenemos que quitarnos esa sensación, aunque sea por estar aburridos de hablar de crisis. ¡Cómo echo de menos aquellos tiempos en los que en el ascensor se hablaba del tiempo!

En segundo lugar, parece que este año entrante sí que es ‘el año’. Muchas economías han salido ya o saldrán en 2011 de la crisis, y a nivel doméstico parece que no se pueden posponer ya más decisiones y alguien va a agarrar ciertos toros por los cuernos. Lo que parece indudable es que en 2011 todas las cartas estarán repartidas, se acabarán las ‘incertidumbres’ y habrá que jugar con lo que tengamos.

¿Imponderables? Muchos. Pero está claro que 2011 será (una vez más) un año clave para nuestro futuro. De cómo nos adaptemos al nuevo marco económico que se está generando, y de cómo aprovechemos las oportunidades que sin duda estos cambios están provocando, se definirá nuestro devenir para los próximos años. Por todo ello, vamos a ‘ponernos las pilas’ y arrancar con mucha fuerza el 2011. El primer trimestre es fundamental para marcar tendencia, encarrilar las cifras del año y arrancar los nuevos proyectos. Si no lo hacemos desde el principio (cómo los propósitos personales de año nuevo) luego será difícil recuperar el terreno perdido.

En definitiva, sí, año nuevo, ¡vida nueva!

Pablo La Casta Muñoa

Presentación herramienta de análisis con IGARLE

Durante el mes de octubre  la firma IGARLE realizará diversas jornadas de presentación a sus clientes del módulo de análisis financiero desarrollado en Qlik View. Tenemos el honor de haber sido invitados a esas jornadas para compartir y explorar las enormes ventajas que esta herramienta aporta a los responsables financieros y gerentes.

Desde aquí agradecemos a nuestro cliente IGARLE la oportunidad que nos brinda y la confianza depositada en nosotros.

Conocemos bien la herramienta de análisis de negocio Qlik View y os animamos a que os acerquéis a ella para descubrir sus extraordinarias ventajas, no os defraudará.

Adiós al circulante

Estamos de vuelta al trabajo después de las vacaciones. Es tiempo de planes renovados, pero la verdad es que nos cuesta acostumbrarnos de nuevo al ritmo cotidiano de nuestros quehaceres.

Bajo el título de este comentario presento una anécdota para sonreir y hacer más fácil el regreso.

Seguro que todos ustedes han hablado en sus empresas del circulante y de la importancia de su buena gestión. Pues bien, el circulante se ha marchado y nos ha llegado a sustituirlo el activo corriente, pero seguro que éste no se enfadará cuando, por costumbre, le sigamos llamando como a su predecesor. Son cosas del nuevo plan general de contabiliad.

Hace ya muchos años, daba yo mis primeros pasos profesionales, estábamos en una reunión de control con un grupo de notables gerentes de filiales de un prestigioso grupo. Allí hablamos de la importancia de tener bien controlado el circulante, que si circulante para arriba, circulante para abajo… Ante la sorpresa de la audiencia, uno de los presentes nos espetó “en mi compañía no tenemos ningún problema con el circulante, acabamos de renovar toda la flota de camiones”.

Sonrían, cojan fuerzas para el nuevo curso y controlen su “corriente” y por supuesto su “circulante”

Pedro A. Cepeda Fernández

Ceycor con Sport Mundi por una causa benéfica

Un año más Ceycor ha seguido colaborando con Sport Mundi y ha patrocinado el II Torneo Social Sport Mundi celebrado el 31 de Julio de 2010 en el Real Golf Club de San Sebastián.

SPORT MUNDI es una asociación sin ánimo de lucro presidida por José María Olazábal, cuyos objetivos son organizar eventos y espectáculos deportivos con el ánimo de recaudar fondos que posteriormente son destinados a proyectos solidarios,  y desplegar actividades educativas y formativas basadas en los valores del deporte.

Ceycor mantiene una colaboración permanente con Sport Mundi, que se ha plasmado en esta ocasión con el apoyo económico y organizativo del II Torneo Social de Golf Sport Mundi.

El evento se celebró con gran éxito de público, la participación entre otros del propio José María Olazábal, acompañado de un mito del baloncesto como Juan Antonio Corbalán y,  lo más importante, se obtuvo una alta recaudación económica que este año se dedicará íntegramente a la fundación Etiopía Utopía.

Viento en contra

La comparación del mundo de la empresa con la práctica del deporte y más en concreto con el jugado en equipo, ha sido una constante en los últimos años. Conocidos jugadores de élite, escuelas de dirección, profesores universitarios, han utilizado las condiciones, reglas y tácticas del deporte para explicar su paralelismo con lo que ocurre a diario en nuestras empresas. Yo particularmente he visto en el baloncesto uno de los mejores ejemplos.

En esta ocasión, sin embargo, traigo a la reflexión un deporte apasionante que puede ser practicado en solitario, en equipo, contra otros o simplemente contra “los elementos”. Me refiero al deporte de la vela.

Desde niño me ha llamado poderosamente la atención observar cómo las embarcaciones (balandros las llamábamos entonces) eran capaces de avanzar hacia un mismo punto, soplase de donde soplase el viento. Sobre todo me sorprendía ver que  podía avanzar incluso con el viento en contra.

Transcurridos los años he tenido la suerte de convivir con expertos navegantes. De ellos aprendí algunas nociones  sobre este atractivo deporte. Al navegar con el viento de proa se denomina ceñir, montar, meterse o ir al viento. Exige llevar la embarcación con las velas bien cazadas, en ocasiones “a rabiar” pero habrá que tener cuidado con que una fuerte racha no nos saque de rumbo con una orzada. Hay que darle velocidad al barco y no intentar oponerse frontalmente al viento, porque perderíamos “andar”. Se trata de conseguir el mejor ángulo para optimizar la velocidad y el rumbo. La caña se debe llevar firme, pero sin brusquedad; el exceso de movimiento del timón nos hará perder velocidad.

Es fundamental conocer el entorno. La costa esconde sorpresas que afectan a la intensidad y dirección de los vientos y tenemos que contar con los roles o cambios de dirección.

Aunque nuestro punto de destino esté frontalmente opuesto a la dirección del viento llegaremos a él. Necesitaremos más o menos bordos pero llegaremos.

Las actuales circunstancias económicas me recuerdan el navegar con el viento en contra. Si queremos llegar a nuestro objetivo, tenemos que diseñar muy bien nuestra estrategia de regata. Por supuesto debemos saber dónde está la boya de barlovento, toda la tripulación debe estar atenta al desarrollo de la regata y ser consciente de que si hay viento llegaremos a la meta. Es mejor tener el viento de proa que no tener viento. Sepamos aprovechar el actual fuerte viento de proa en nuestras empresas para ganar nuestra particular regata.

Pedro A. Cepeda Fernández